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11 de Septiembre 2006

Diario de unos interraileros en la zona E, Día 2

El lío de los trenes

Nos despertamos puntuales y desayunamos en la pequeña habitación de aquel hotelillo de Narbonne. Habíamos comprado el día anterior unos cartones de leche y unas galletas de diversos tipos, y bien que nos alimentaron. Esa noche yo preveía que iba a dormir un poco mal, ya que entre que la habitación era bastante calurosa y que no paraban de pasar coches pitando por la calle, parecía un poco chungo, pero todo lo contrario, me sobé y caí rendido.

Una vez recogidas las cosas, nos despedimos del hotel del morillo y sus hijas y tiramos para la estación. Allí nos encontramos con el primer problemon del viaje. Todo había ido sobre ruedas hasta entonces y mira que no teníamos nada reservado, pero ese día la jodimos bastante. Pensabamos ir a Carcassonne ese día y luego coger el tren nocturno Narbonne - Strasbourg de esa misma noche, pero resulta que la amable expendedora de billetes que hablaba algo de español (dimos gracias a dios) nos dijo que no había plazas para ese día en el tren nocturno, con lo cual teníamos que montarnoslo para estar en 2 días en Luxemburgo, que era donde teníamos reservado el albergue... Ahí estuvimos en la estación pensando en todas las opciones posibles. Desde ir a París en plan porque sí, pasando por ir a Carcassonne y buscar alojamiento para esa noche (era domingo y podía resultar muy chungo pillar sitio) hasta la que al final decidimos que fue un poco azar y otro poco "ya veremos Carcassonne a la vuelta".
Al final tomamos un tren regional que nos llevó hasta Avignon, que estaba en el camino hacia Strasbourg. Gracias a dios que en la frontera habíamos pillado panfletos de horarios de los trenes, porque ahí había como mapas de partes de francia y gracias a eso nos orientabamos de donde estaban las ciudades.

El tren era un auténtico asadero, pero los paisajes merecían un monton la pena. En ese tren recorrimos gran parte de la costa mediterranea francesa, con sus paisajes marítimos, sus bahías y pueblos costeros. Preciosos, vaya. Entre nuestros compañeros de viaje, una chica siniestra y una mujer muy lectora que en cuanto se fue al baño, raquel colocó las cortinas de su lado, que hacían un ruido del infierno con el movimiento del aire.

Una vez en Avignon, tendríamos que coger un tren hacia el norte, pero no teníamos claro desde donde saldrían los trenes hacia Strasbourg, pero después de coger unos panfletos informativos, sabíamos que teníamos que ir a Lyon. El tren salía en 5 minutos y según mi primera lectura del panfleto, ibamos a tardar 1 hora, pero luego resultaron ser casi 3 (si no fueron más), así que así dejamos pitando Avignon, una ciudad que al parecer merecía mucho la pena verla, pero bueno, quedará pendiente para otro viaje.

El tren que nos llevó hasta Lyon era otro asadero, pero lo bueno es que teníamos un compartimento para nosotros solos (eran 8 asientos, pero nos hicimos con todo y nadie entró en nuestro antro), así que aprovechamos para comer bien agusto, que ya era el mediodía. Hay que tener en cuenta que todo lo que comiamos era basicamente cosas que comprabamos en los supermercados tales como ensaladas pre-aliñadas, pan, queso (que rico el queso francés) y alguna que otra galleta, todo ello junto al embutido que trajimos desde España, que a lo tonto a mi me duró casi hasta el final del interrail.

En ese viaje hasta Lyon también había paisajes muy bonitos, ya que estuvimos casi todo el rato siguiendo el río Rodano y allí había vistas preciosas. El tren se paró unas cuantas veces en unas paradas y cada vez que paraba, eso se hacía un cocedero, menos mal que cuando andaba corría el aire que daba agusto.

Una vez llegados a Lyon, buscamos el tren que nos llevaría a Strasbourg, que era uno del tipo Corail (hasta entonces habíamos ido en TER, que es Train Express Regionelle o algo así y sabíamos que no hacía falta reserva), así que lo primero que hicimos fue mirar a ver si podíamos pillar billetes para el tren que salía hacia Strasbourg 10 minutos después de nuestra llegada, pero entre la cola para preguntar y lo que ibamos al andén, se nos pasó el tren, así que iriamos en el siguiente. De paso, nos informamos de que no hacía falta reserva en ese tipo de trenes, con lo cual pudimos haberlo pillao, vaya cagada.

En Lyon, como ibamos a estar sólo dos horas, aprovechamos para intentar buscar un sitio donde reposar y mear. Probamos a entrar en un centro comercial, pero estaba todo cerrado, incluidos los baños, asi que al final tuvimos que pagar por mear en la estación, no sin antes pillar unas hamburguesas en un burguer, había apetito. Después de salir del centro comercial (la parte que vimos de Lyon tenía un rollo financiero que no era nada bonito), nos fuimos a andar buscando algun supermercado o similar, y muy cerquita encontramos una tienda que tenía de todo un poco. Compramos agua, algo para picar y fruta. Yo me compré una cerveza de esas de medio litro, ya que me di cuenta que aún no había tomado ninguna desde que salí de España. Con la fruta al comprarla, al lado de la báscula había una mujer, que era también de la tienda, y que parecía que al pesar la fruta como si se estuviera apoyando descaradamente en ella (con el consiguiente encarecimiento de la fruta), pero la verdad es que nos salió un precio razonable, asi que no encontramos explicación alguna.

Nos estuvimos comiendo la fruta en frente de la tienda y nos quedamos bastante satisfechos (algo fresquito entre tanto calor), una vez acabamos, volvimos a la estación a coger el último tren del día (y ya iban 3...)

El último tren era muchiiisimo mejor que los de aquel día, era muy como y sobre todo... tenía aire acondicionado!! Seguramente no os parecerá pa tanto, pero en Francia, que no están preparados para el calor y después de toda la sudada que habíamos pasado durante el día, este detalle fue un gran punto a favor, hasta nos tuvimos que poner las sudaderas porque hacía frío!!
El tren tardaba unas 5 horas, así que cenamos en él. No disfrutamos de grandes vistas, porque se nos hizo de noche y en la oscuridad no se veía nada. Raquel y Marta aprovecharon para echar una cabezada, Marta con su habitual postura espatarrá xD, que hasta la azafata del tren la tuvo que apartar las piernas para pasar (prometo fotos de ello).

Yo personalmente estaba acojonao, he de reconocerlo. Llegabamos a Strasbourg a la 1 de la mañana y no teníamos nada reservado. Ya estabamos haciendo coñas sobre en qué banco ibamos a dormir. Sin embargo, cuando salimos de la estación, encontramos que estaba todo repleto de hoteles, hasta pudimos elegir el más barato y todo. Estabamos mirando los precios de un hotel cuando en esto nos viene un hombre con pinta de ser musulman (nosotros acojonaos) y no sólo no viene de mal rollo, sino que nos dice un hotel que está muy bien de precio. Allá fuimos y pedimos una habitación de 4 personas, ya que de tres no había. Pero cuando subimos sólo había una cama de matrimonio, así que cuando fuimos a quejarnos, nos redujeron el precio al de una habitación doble, así que así dormimos en nuestra cama de matrimonio, no sin antes dar una vuelta por la bonita y desertica ciudad a esas horas.

Strasbourg era preciosa...

Posted by Txum at 11 de Septiembre 2006 a las 11:59 PM

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Probando...

Posted by: txum at 20 de Septiembre 2006 a las 12:05 PM

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